miércoles, 27 de abril de 2011

Esteban: una leyenda entre el amor y la música


De mi barrio tengo inmemorables recuerdos. Los vecinos tomando mate en la puerta de sus casas, los perros sentados a su lado, mis amigos de la escuela secundaria, el dueño del kiosco que siempre nos regalaba algún chocolatín. Y los bailes y corsos de carnaval de nuestras calles. Las mejores comparsas siempre se hicieron en mi barrio. Eran los momentos más felices del verano, porque mamá me dejaba maquillarme y ponerme esa falda rosa que tanto me gustaba. Los chicos llevaban espuma y bailábamos al compás del redoblante que llevaba el ritmo de la danza. Eran temperaturas elevadas la de ese verano, el último carnaval de mi vida. En ocasiones era la mejor excusa para juntarnos con los chicos del barrio y tirarnos bombitas de agua o bien jugar con la manguera de casa. 

Faltaban muy pocos días para el carnaval 2010, por lo tanto, ya se veía como en las calles de La Paternal se iba adornando de colores y papeles, de guirnaldas y afiches. Ya había sacado del placard mi pollera preferida, esa que se volaba un poco con los saltos y brillaba en la oscuridad. Ella me espera para el verano, y siempre está impecable para la ocasión. Las clases habían terminado bien y además yo tenía un pretexto para los festejos. Había finalizado mi último año de secundaria y ya me preparaba mentalmente para el ingreso a la facultad. Las temperaturas elevadas, extrañamente me hacían sentir feliz. Siempre supe que mi timidez no ayudaba en la conquista del amor y que mis actitudes siempre terminaban por espantar a los chicos más lindos de la escuela. Mamá decía que cuando me cruzase con el chico de mis sueños, yo me daría cuenta y la timidez se me iría en un parpadeo. Llegó un día en el que casi sentí que nunca lograría conocer a nadie que verdaderamente pudiera enamorarme. Pero a mis dieciocho años, las cosas eran muy relativas. 
Había llegado la primera noche de carnaval y algo me decía que un cambio se estaba aproximando. Sin tanto alarmarme, decidí salir de casa. Saludé a Mercedes, la vecina amiga de mamá de hacía una década. Se juntaban todos los días y rara vez pude ver sonreír a esa mujer. Creo haberla cruzado mil veces con ese gesto disgustado y un tinte de tristeza. Además vivía sola. Creo que tenía un gato. No sé. Esa noche mis amigos tocarían unos temas de su autoría, yo bailaría para ellos y las chicas siempre llamarían la atención con sus majestuosas prendas. Entrada la noche y luego de mucha música, decidí volver a casa por más espuma. Era difícil llegar a destino con tanta gente por todos lados. Desplazaba a los bailarines con ingenio y con cautela me abría el paso. Una mano apretó la mía por detrás de mi espalda. Giré con la gracia de una adolescente creyendo que de uno de los chicos se trataba. Pero al contrario, mis ojos se cruzaron con un completo desconocido de antifaz dorado que dulcemente sonreía al mencionar mi nombre. ¿Cómo sabía de mí tan encantador muchacho? ¿Cómo sabía de Ana, la tímida chica de barrio que acababa de cumplir sus dieciocho y nunca había besado a ningún hombre?
-    ¿Nos conocemos? Indagué.
-          Te he visto en casi todos los carnavales del barrio, Ana.
-          ¿Quién sos? No recuerdo haberte visto antes, ¿Fuimos a la misma escuela? Pregunté.
-          No creo. Pero no puedo evitar mirarte bailar. Siento que llevas el espíritu del carnaval en tus venas.

Hablamos casi toda la noche de temas triviales. Nunca le pregunté detalles de su vida, ni él de la mía. Lo amé desde ese primer encuentro. Le pregunté si podríamos volver a vernos esa tarde de domingo. Pero se negó. Me prometió que volveríamos a encontrarnos en el próximo carnaval. ¡Lo volvería a ver al cabo de un año! Eso era mucho tiempo, pero decidí esperar.  Así un largo año pasó y estuve investigando con todos mis vecinos de la cuadra  a Esteban. Un príncipe moderno con profundos ojos azules y un tupido y negro cabello. Su piel blanca y su inconfundible antifaz dorado. 

No hubo ni una sola persona que pudiera darme detalles de ese muchacho. Definitivamente no era del barrio. Nadie lo conocía y él me había jurado que vivía muy cerca de casa. Faltaba poco para el verano, mi ansiedad no podía con mi cuerpo y con mis ganas de encontrarme con tan misterioso príncipe del baile. Lo busqué durante horas y no dí con él. Por arte de magia un deja vú apareció tomándome de la mano entre tanto gentío. Era él. Tan suave, tan misterioso. No pude dejar de preguntarle por qué me había mentido, por qué había dicho que vivíamos cerca, nadie lo conocía, nadie había escuchado de él. Le confesé que mi año estuvo cubierto de varias novedades y cosas nuevas, pero él era el mejor recuerdo de todos y el motivo por el cual ahora despertaba por las mañanas.

- Y vos sos el motivo por el cual vuelvo a las noches de carnaval. Sos la razón de mi presencia aquí, pero más de eso no puedo darte. Tampoco puedo prometerte amor eterno. Estamos muy lejos, pero sé que en algún momento de tu vida nos volveremos a encontrar.
Antes de poder reaccionar, lo vi alejarse de mí lentamente, doblando a la esquina me pareció verlo desaparecer y así corriendo llegué a casa. Me topé con Mercedes despidiéndose de mamá, lloré casi toda la noche. De madrugada una sed insaciable me despertó camino a la cocina. Allí, tirada en el hall de casa estaba el bolso de Mercedes. Casi con enojo y mucha curiosidad lo abrí. Indagué en las cosas de esa intrusa y con lágrimas en los ojos, mi pulso temblando al ritmo de los grillos del jardín, descubrí una vieja foto de Esteban con una inscripción en la parte de atrás.
“Hijo mío, la vida sólo te dio dieciocho años en este mundo. Nunca te olvidaré. Mamá”…

N.B.S

viernes, 8 de abril de 2011

SECRETO DE UNA LOCURA

Se fue el sol y de golpe la garúa reventó en la ventana,
Tus ojos titilaban frente al resplandor de la televisión,
Y yo, miserable mujer solitaria, esperaba una nueva mañana.

Los desayunos, casi malolientes por los huevos machacados, eran amargos y furiosos,
Toda la energía del día destilaba su peor destino y su poco aroma a felicidad.

Los viajes siempre al trabajo eran deleznables, se convertían en un largo letargo de seis estaciones en tu compañía. Y ni hablar de los bondis*, mojados de mediocridad en la que vos respirabas atento al ritmo de las bujías. Oxidadas…

Prendía la computadora, los pixeles se burlaban de mí peinado, casi irreal, maltratado por el clima hostil de la dependencia emocional y pseudo-económica.
Las risas se sentían en los pelos de los brazos, cuando mis dientes rechinables me chusmeaban acerca de la porquería humana que compartía mi espacio laboral.

Toda la escoria chorreaba en el subte de regreso a casa, los latidos del corazón no me dejaban en paz, y yo lloraba muy por dentro esperando un desenlace que no tardaría en llegar…

El amor no basta, siempre decías. Y tu dinero, ¿qué? ¿Acaso bastaba para desprenderme sonrisas cómplices en presencia de tu desamor?
Entonces decidí lo mejor. Terminar con la miseria de esta vida. En la que tantos años perdí y a vos te regalé.

Un regalo materno, para tantos asados, se convirtió en el guiño implícito de nuestro secreto. Este mismo y filoso miembro de cocina que esconde junto a mí, tu cuerpo yaciente en el jardín que ahora varios repollos me convida a diario…


*Lunfardo porteño. Correspondiente a bus, colectivo, micro. Transporte público.

NBS

martes, 5 de abril de 2011

Me cura un poco la enfermedad…

 
Dr. House... Una serie para no ver cuando uno está enfermo
Todo el que estuvo enfermo sabe lo mal que se siente y lo feo que puede llegar a ser una semana clavado en la catrera…
Estuve engripada una semana lo que trajo a cuestas mucho moco, dolor de garganta, migrañas, fiebre, tos y malestar en general. Eso que llamo malestar en general es una sensación profunda de ni siquiera bancarme a mí misma.

Un buen día de la semana de enferma me desperté a las cuatro AM tiritando del frío por la presunta elevación de fiebre y ahí me percaté de las buenas cosas de la enfermedad:
1)      Falté al trabajo una semana completa. ¡Y me encantó!
2)      Comí comida sana y liviana, lo que disminuyó sin querer mi peso y bajé esos gramos que me sobraban.
3)      Nunca me levanté si quiera a hacer un té. Siempre alguien se ocupó de eso.
4)      Leí más de lo que acostumbro. Habían libros por toda la cama. Todo el tiempo.
5)      Vi decenas de películas. Algunas adeudadas y otras recién estrenadas.
6)      No limpié ni una sola vez el piso, no planché nada y ni hablar de lavar platos.
7)      Si no habían mucamas/os “ad honorem” en la zona, el teléfono delivery siempre estaba cerca. ¡Y disponible!
8)      Me hice la manicure cuatro veces.
9)      Pensé en el origen de la vida cuando llegué a los 39 grados de temperatura, luego sentí que estaba delirando. Pensé en el origen de mi vida al bajar a 37 grados. Sentí que me enojaba más y más con mis viejos. Luego me estabilicé, y me puse a pensar por qué demonios no me abrigué esa noche… Cuando todo esto comenzó.
10)   Hablé por teléfono, por mensajitos de celular y por redes sociales con gente que tenía olvidada hacía añares..

¿Será cierto de que de algo malo siempre se encuentra algo bueno?
NBS

lunes, 28 de febrero de 2011

Mujer… si puedes tú con Dios hablar… ¡Dile que me transforme en hombre!

 Desde ese momento en el que mamá le contó a toda la familia que la nena se transformó en mujer, comenzó el calvario. Eso de "la nena se transformó en mujercita" fue para mí una terrible sentencia. Por ese entonces los únicos dolores que me aquejaban eran las cascaritas de las rodillas cuando patinaba por el asfalto luego de una intempestiva caída de bicicleta. Otros dolores o molestias provenían del peine fino que me despojaba de esos insolentes parásitos en la cabeza.
Pero cuando “me hice mujer” apareció un tremendo dolor de ovarios que me imposibilitaban la tarea de ir a jugar con las chicas o de andar en bici. Una vez hasta me regalaron algo por la llegada del periodo. ¿Un regalo por el dolor? Cuando me caía me retaban, ahora que me vino me premian, decía.
Esa regla. Esa maldita regla. Dejé de juntar plata para las figuritas de Barbie, para pasar a comprarme las toallitas de Block Gel, las de las alas, las adherentes, las de forma de bikini, las que tienen perfume, las que no tienen nada, las que son para la noche, las que son ultra finas y las súper archi finas que vienen en bolsitas con las iniciales de tu nombre.
Después me hice más grande y ya me había cansado perseguirme tanto por si se me veía la toallita o no, por si me había manchado el pantalón y hasta le temía subir a una escalera por el mero hecho de dejar al descubierto el manchón delator. Me había cansado y llegaron los tampones a mí vida. Recuerdo que para ponerme uno estuve tres horas intentando mientras papá golpeaba ferozmente la puerta. No salí hasta lograrlo toda sudada, cansada y por supuesto, dolorida.
Por esa época yo era la única “tontita” que no había debutado sexualmente. Tenía 18 años, ya era una “vieja” entre mis amigas. Casi por obligación social terminé acostándome con un insulso semi hombre que ni sabía lo que era un preservativo. Y ahí descubrí otro dolor femenino. El desfloramiento. Algo que supuestamente debería ser placentero, resultó un tremendo bodrio sucio y doloroso. Preferible olvidar el debut…
Pero las veces siguientes también fueron molestas. Siempre hay posturas que molestan. Pero, ¡ojo! Porque si ellos quieren que te pongas en esa pose, te tenés que poner en esa pose. Y no importa si a vos te molesta, duele o aburre. Si no lo haces sos un bicho raro y el menor insulto es frígida. Repito: hasta el sexo se tornó molesto.
Luego me enamoré y la cosa se transformó en una incomodidad. La cosa: el sexo. Ahora ni siquiera tenía que esperar al verano para las depilaciones dolorosas. También tenía que verme “femenina” para él. Y bueno, llegó la depilación. De piernas, de cavado (que duele como masticar dos puta parió y luego tragarlos), de bozo (la pera, los bigotes y aledaños), tira de cola (esas pelusas que aparecen antes de que aparezca tu culo cuasi celulítico, que ya tendrá un apartado) y algunas otras partes. El dilema es el siguiente: ¿qué uso? ¿La maquinita que no duele ni un poco, a menos que te cortajees el pellejo y derrames tu triste sangre en la bañera y que dura 48 horas? ¿la cera que dura 1 mes pero duele como un enema tamaño manguera de vivero? Y la cera siempre gana cuando se trata de calidad. Y ahí descubrimos otro dolor que llevaremos encima por años, hasta que el pellejo de la vejez se confunda con los pelambres del cuerpo. La depilación. La santa y la maldita cera. Se calienta, nos quema, se pega en todos lados, nos hace llorar pero nos despoja de todos esos pelos que ni deberían existir. Pero están, sólo para recordarnos que nacimos mujeres. Mujeres del siglo XX, preocupadas y ocupadas por la cera, los tampones, el pelo, la piel y el aroma vaginal.
Hace unos días me quedé cual estatua de plaza mirando fijamente mi botiquín. Y pensé, ¡Por díos, que cantidad de guita que hay en este dos por dos! Y todo lo uso. No lo podía creer.
En una cajita colgada a la pared del baño puedo tener –y de hecho tengo-:
Fijador de pelo, crema para peinar, aerosol para el frizz del pelo, crema de enjuague, shampoo, crema facial, crema de manos, crema para celulitis, quita esmalte, tres esmaltes de color, limas para uñas, piedra pomex, exfoliante cutáneo, cotonetes, protectores diarios, crema desmaquillante, maquillaje, alicate, crema depilatoria, cera depilatoria, pinzas depilatorias, tres perfumes, dos desodorantes anti transpirantes y un rollo de papel higiénico. Y si me olvidé de mencionar algo es porque seguramente lo llevo en la cartera.
Sigo convencida de que es muy doloroso ser mujer. Y ni siquiera mencioné el embarazo y el parto. Porque no pasé por eso. Pero estoy muy segura que duele, y debe doler demasiado… Pero como somos hijas del rigor, y como dijo una vez Simone de Beauvoir “nacemos con una sentencia innata”, decidimos tener un hijo, sufrimos como perras y luego tenemos otro… Y así.
Por eso, queridos hombres, cuando se quejen de que no les gustó el puré o que no tenemos ganas de tener sexo esta noche, o bien, cuando olvidamos planchar esa camisa para la reunión de mañana… piensen antes algo muy importante y real: somos mujeres carajo, y eso… Ya duele!
FELIZ DÍA CHICAS, FELIZ 8 DE MARZO PARA TODAS
Por Nadia Brenda Salva

lunes, 14 de febrero de 2011

Esto es amor!

Y la re calcada de tu madre. Cupido existe y yo lo acabo de matar con Raid. Bueno... en realidad está debajo de la mesa con retorcijones.
El maldito pelirrojo en bombachas me despertó golpeando el vidrio de la ventana de mi cuarto con la punta de su flecha. Y ahí le dije:
- Llegás a entrar y te juro que te aplasto con la chancleta, aladito en terlipes.
Al tipo no le importo. Sobrevoló mi cabeza y mientras me estiraba en la cama, alcancé a tomar el Raid y pUfffff... Al enano con alas media dosis.
Cayó al suelo de un golpe. Las flechas se lanzaron por todos lados y sin querer... Una alcanzó mi brazo izquierdo. Sí, ese brazo del lado del corazón. No le hubiese salido mejor si lo preparaba. El tipo volvió a triunfar. Y en el último instante de su aliento me amenazó:
- Podrás matar al ángel del enamoramiento, pero el ángel del amor vengará mi muerte. Y vos vivirás para verlo. Así amarás locamente, te amarán y además sufrirás como una condenada. Perra

¡Me amenazó! El muy colorado en terlipes me amenazó. Ahora necesito una escoba para sacarlo de acá y un teléfono urgente. Estoy extrañando de una manera muy rara al hombre de mi vida. Ese que me saca canas verdes, que me hace llorar como una neurótica y me alegra el día con una sola sonrisa.

Felíz día a todos, zoquetes....
Ah, les dejo una muy buena escena de una película nacional de amor. Mucho amor...

Nadia Brenda Salva

jueves, 27 de enero de 2011

Llamemos lo que es por su propio nombre


Fideos con tuco
 ¿Quién no se sintió defraudado con abrir la carta de un fino lugar gastronómico y al pedir ese presunto plato maravilloso se encontró con lo más básico del mundo?
Bueno, aquí presento una lista de cuestiones que nombradas con otro nombre nunca dejan de ser lo que son. Desde un plato de comida hasta el órgano reproductor femenino. ¡No nos confundan más, llamen lo que es por su nombre!

Carta de restaurante paquete:
Menú 1
Un cuarto de libra espolvoreado en crocantes ralladuras de pan de campo al huevo, con finas papas molidas en leche de campo y suave mantequilla de la casa con delicadas hiervas al vapor.
¿Qué le sirven si usted pide esto? Una simple milanesa con puré.

Menú 2


Menú 3
Livianísima mezcla de hojas verdes y tallos de la pradera de Malasia, con brotes de soja marinados al vapor y pomodoro seleccionado en una fuente condimentada con aceto balsámico y un toque de oliva.
¿Qué le sirven si usted pide esto? Una ensalada de lechuga y tomate.

En un Curriculum Vitae
Empleos anteriores:
Dos años de experiencia en gran empresa de telecomunicaciones, redacción propia, relación interpersonal con clientes y futuros usuarios. Vinculo permanente entre la empresa y socios, comunicación fluida y acorde a cada cliente. Atención personalizada en cada caso. Resolución de conflictos, anotación de quejas y reclamos. Seguimiento constante.
Empleo real: Operador de call center.

En los comercios:
Zapatos: $99, 99
Remeras: $59, 99
Jeans: $199, 99
¿Por qué parece menos de lo que realmente vale?

Charla de la mamá a la hija con respecto al reconocimiento de su cuerpo:
-Este es tu brazo, esta es tu pierna, estas son tus manos, estos son tus pies, este es tu pelo y esta es: La cachucha, la chola, la paloma, la chula, la cachuelita, la pochola, la cosita, la Carola, la chucha, la Chochina (enseñanza del memorable Doctor Socolinsky).
Mamá quiere decir la vagina con otros nombres. Quién sabe por qué razón.

Charla de la mamá al hijo con respecto al reconocimiento de su cuerpo:
-Este es tu brazo, esta es tu pierna, estas son tus manos, estos son tus pies, este es tu pelo y este es: El pitito, la pitina, el cosito, el pajarito, el pitulín, el gusanito, la viborita, Marquitos, la pichona, el fideito.

 Por N.B.S

lunes, 3 de enero de 2011

A modo de abrir el año...

 [Antes de comenzar a leer presionar play en el video de abajo]


Me tienta el perfume del tomate relacionándose con los fideos,
se me abren el alma cuando la luz del sol irrumpe mi oscuridad,

siento deseos de llorar si a un niño se le niega una caricia,
siento ira si la mentira corroe nuestra relación.

A veces escucho una melodía que me recuerda a las tardes de verano en el jardín...
Y otras veces sufro cuando escucho un nombre que me recuerda la amante de mi papá,
mientras mamá lavaba la ropa ajena...

Me emociona recordar la mirada de mi hermano por primera vez,
y sonrío cuando escucho un Te Amo, dicho sinceramente...

Soy creativa cuando invento maneras de soñar despierta y
en ocasiones la gente suele llamarme, aventurera, apasionada y audaz.
Tal vez no quieran llamarme ambiciosa, inconciente o enamoradiza sin cura.

Un día me dijeron que sería irresistible para los demás,
y todavía me resisto a verme tal cual soy.

En ocasiones creo que los hombres son de otra especie humana y
que los verdaderos extraterrestres son los de acá...


Pero en general, me enojo cuando los demás creen que la vida es rutina y costumbres
sabiendo que el mundo

es lo más parecido a un gran platón de vegetales surtidos.
Y que cada uno tiene su sabor, su textura y su olor.

Nadia Brenda Salva

sábado, 11 de diciembre de 2010

La madrugada de la sandía. ¡Y feliz año nuevo!


Heme aquí. Soltera, 26 años, estudiante encaprichada de periodismo. Emancipada hace dos meses. Dando vueltas por mí casa, a las cuatro y doce minutos de la madrugada del día sábado 11 de diciembre. Me dediqué a la ardua tarea de cortar en cuatro pedazos una gustosa sandia. El hambre me carcomía –o auto carcomía- la boca del estómago.
Recién hoy comencé mis esperadas vacaciones laborales y decidí disfrutarlas a mi manera. Haciendo casi nada, o lo mínimo indispensable. Sin tanta presión del reloj y del tiempo. Sin despertarme a las ocho AM a pesar de haberme acostado y dormido a las 4 de la mañana… Estas son las consecuencias. Un hambre urgente y un sutil dolor de cabeza que me dice que ya dormí lo suficiente.
Estoy soltera. De novia, pero soltera. Casi peleada, y lamentablemente no me molesta. ¿Lamentablemente? Bueno, tal vez no tan lamentable.
Estoy, o todos estamos, a un par de días de finalizar este 2010. Y recién pensaba en lo que me falta para completar mis objetivos 2010 en estas dos semanas. (Ya comenzaron a cantar los pajaritos… en breve saldrá el sol y seguramente me vuelva a dormir). ¿Acaso comienzo a creer que lo que no hice en el transcurso del año, lo podré cumplir en dos simples semanas? Bueno… según. Por ejemplo, no cumplí con mis expectativas académicas. No rendí la cantidad de materias que tendría o me hubiese gustado sacar. De hecho, logré casi nada… Y no pienso aclarar cuantas materias saqué, sería una humillación casi o totalmente pública.
Por otro lado: amor… ay, del amor… patéticamente incorrecto. Me enamoré de un señor mayor, sí. Bien mayor. Una especie de editor chiflado que padecía de alguna forma el síndrome de Peter Pan. Es simple, el tipo no quiere crecer. Y así lo demostró, seduciendo a una  estúpida niña de 25 años que flotó en sus fantasias con la ilusión de encontrar un hombre que le pueda enseñar la puerta de la vida… Y quizá lo hizo: le enseño la puerta… de salida. ¡Ilusa! ¿Vos te creíste que un tipo de 46 años se iba a enamorar de tu estupidez de niña de mamá ni siquiera emancipada? Todavía sigo esperando la lección o la moraleja de la experiencia. Porque para darle el broche de oro a esa “ruptura” no tuve mejor idea que volver con mi ex. Que, vale aclarar, hace pocos días me dijo que le daba la impresión de que nuestra vuelta fue “la opción más lógica, porque si te quedabas con ese viejo, a tu plenitud de la vida, al tipo había que estarle cambiando los pañales o aguantando su senilidad”. Otro tema. El ex... tremendo concepto que abarca cientos de cosas. Sí, por vos lo digo. Si te enojas por lo que publico, es tu tema, es tu problema. Haceme juicio por injurias, calumnias o lo que quieras. Acá no te pongo el nombre y el apellido, "al que le calce el guante..." Sabes como termina esto...

Mido 1,65, peso casi 57 kilos. Es la primera vez que peso tanto en mi vida. Siempre estuve en los casi 50 kilos hasta que cumplí los 25. Me cambió todo, la panza vuelca sobre el jeans ajustado, que antes se veía sexi, ahora se ve patéticamente asexuado, los famosos flotadores se hacen ver, y se ríen cuando aún tengo hambre. Y el resto del cuerpo… bien, gracias.
Hoy me desperté a una hora de entrar a mi malversado trabajo. Opté por un café de Starbucks a media mañana. Sin nada sólido. Creyendo que lo podía aguantar, el mareo del mediodía me sumergió en una ensalada calórica de papa y huevo que terminó por cerrarme el apetito hasta esta hora. La madrugada de la sandia.
Dije que el primer día de mis vacaciones comenzaría el gimnasio. ¿Seguirá estando el gym el lunes?
Comencé a escribir este año para una revista, como colaboradora, pero me encanta. Cumplí tres años en el diarito barrial del que también soy parte. Comí mucho sushi, tomé mucho Gancia, volví a buscar el cigarrillo en momentos de soledad, sobre todo cuando mi amigo virtual no está conectado en el MSN. Un amigo que conozco desde que tengo 12 años, y del que volví a encontrarme gracias al gran Facebook. Que dicho sea de paso, mi actual novio lo hackea de vez en cuando. No, no lo odio.

Y bueno…. Como dicen las mujeres que quieren llenar su vacío en público: “Y bueno… nada”. Termina el año, recién comienzo mi vida independiente en una casita simpática, rodeada de las cucarachas de verano, un par de plantas, mi notebook, un nuevo celular que me busca todo el tiempo, el hometheather de un solo parlante, un par de libros leídos y otros no. Una sandía por la mitad y un millón de ganas de ponerle el sentido real a mi vida. Y por supuesto, de comenzar un nuevo año con muchas risas, exitos y sorpresas...
¡Feliz 2011, zoquetines!
Por Nadia Brenda Salva

sábado, 20 de noviembre de 2010

El amor no existe


Cupido, luego de ser clavado por la espalda.
El amor no existe. Es una idea que me ha costado digerir pero, después de muchos años, la he comprendido, abrazado y adoptado como mía. Desde que somos pequeños nos enseñan a pensar que ese conjunto de desequilibrios fisiológicos que experimentamos cerca de aquellos que nos atraen, física o intelectualmente, se llama amor y que es capaz de mover montañas; que es necesario para poder tener una relación de pareja exitosa; que si nunca hemos amado, entonces, no hemos vivido; que los besos sin amor saben a desgano; que el mejor sexo, es el sexo con amor; en fin, una retahíla de quimeras que no trae nada positivo consigo.

En nombre del amor se atropella, engaña y decepciona, incluso se asesina; se han escrito tantas canciones de amor, como estrellas hay en el universo; tantos libros como gotas de agua en el mar; tantos poemas, refranes, tratados, teorías, tanto de esto, de aquello, tanto de todo que la gente termina perdiendo hasta la última gota de sentido común. El desequilibrio emocional, la pérdida de control, un constante estado de letargo y una torpeza extraordinaria, son los síntomas que invaden a todas las víctimas de esta atroz invención humana.

No tiene caso negarlo, mucho menos mentir al respecto. Yo también fui su víctima. Yo también llegué a estar embriagada por esa idea de “amar” a alguien y en nombre de ese sentimiento fui capaz de hacer cosas que no considero, ni consideraba entonces, correctas o dignas; pero nada de eso importaba si a cambio podía mantener a mi lado a esa persona que me daba lo que tanto había anhelado, que me hacía sentir todo eso que siempre había querido… pero todas las historias, cuentos y relatos tienen un final; todas las ilusiones se esfuman cuando las salpica la más mínima gota de realidad; los sueños, las esperanzas, todo eso que acompañaba a la efímera idea de “estar enamorado”, todo se evapora dejando una amarga carga de vacío, un olor a desesperanza, y un empalagoso deseo de venganza. Nos invade la desesperación porque no sabemos cómo recuperar eso que perdimos; entonces pasamos del letargo de la ilusión, al aturdimiento de la aversión; de la dulce torpeza del distraído, al vulgar descuido del abandonado; todo esto consecuencia de haber alimentado indiscriminadamente, tal como nos enseñaron, a ese fantasma con grillete que resulta el “amor”.

El amor no existe. No es un ingrediente indispensable para la receta de la felicidad. No es la última Coca-Cola del desierto. No lo inventó la reina del arroz con pollo. No hace que las mañanas sean más o menos frías, o que las noches sean más cortas o menos largas. No nos hace mejores, pero puede hacernos peores. No ganamos nada cuando lo aceptamos, pero perdemos todo cuando se nos escapa de las manos. ¿Por qué razón arriesgarlo todo por algo tan etéreo, cuando nos podemos garantizar la felicidad eterna planificando nuestro futuro con precisión científica? ¿Por qué abrir las puertas al desequilibrio sentimental, cuando la seguridad emocional nos espera a la vuelta de la esquina?

El amor no existe. Por lo menos no en esta vida, no en este planeta, no en esta realidad. No existe en la profundidad de su mirada. Nunca ha estado en la ternura de sus besos, ni en el calor de sus caricias. No se esconde en mi cabeza cuando recuerdo su respiración, ni camina por mi espalda, como lo hacen sus dedos, cuando no está. No alimenta de suspiros mis pulmones, porque no deambula la ciudad. No acelera mi corazón porque no le doy cuerda, ni dejo la rienda suelta para que paste a libertad. No. Yo no.



Brenda Salva, desde la habitación más oscura y pulcra de su casa. Y la única...

miércoles, 27 de octubre de 2010

Los entretelones de un rescate sin precedentes: “La odisea de los 33”

Estuvieron más de dos meses bajo tierra chilena, eran 33 mineros que convivieron en una pseudo oscuridad y con extremas condiciones ambientales como para no pelearse cada dos por tres con algún compañero de caverna. Si bien la historia fue real, y desencadenó el interés de numerosos medios comunicaciones del mundo, también es real que después de un intenso salvataje, que por supuesto, el actual presidente chileno se casi auto coronó por la hazaña, hubieron extrañas repercusiones sobre la indemnización que le corresponde a un hombre por sobrevivir dos meses bajo tierra.
Y aunque estos puntos a continuación parezcan caricaturescos, no tienen nada que envidiarle a la fantasía de cualquier película cómica:
Los mineros rescatados

1)      Por sobrevivir a 69 días en el túnel, los mineros fueron invitados a ver partidos del Real Madrid y el Manchester United, mientras otra entidad los invitó a pasar una semana en las islas griegas.
2)      El cantante argentino Diego Torres, les envió un mensaje sobre el histórico rescate a estos trabajadores, a través de su canal oficial de YouTube.
3)      La marca de gafas de sol,  Oakley distribuyó decenas de sus anteojos Radar que fueron vistas por millones de televidentes cada vez que un minero llegaba a la superficie. Cuestan US$260 en EE.UU.
4)      Mientras los mineros eran rescatados, salía por Internet un videojuego llamado “Los 33”, que  permitía salvar mineros gracias a una copia animada del ducto y de la cápsula “Fénix”.
5)      El minero fanático de Elvis Presley recibió invitación para visitar “Graceland” la casa del astro en la que vivió 20 años hasta su muerte el 16 de agosto de 1977
6)      El ya famoso rescate, tuvo más audiencia en Internet que funerales de Michael Jackson. Se registraron más de 5,3 millones de visitas entre el martes y el miércoles de la semana de la liberación.
7)      Venden por Internet merchandising y recuerdos del rescate. Ofrecen desde collares de plata hasta ediciones “históricas” con el rescate en las portadas de los diarios USA Today y Start Tribune.
8)      Los mineros comieron cada 48 horas dos cucharadas de atún, medio vaso de leche y media galleta, además de compartir un tarro de duraznos en conserva entre los 33 operarios.
9)      Para no aburrirse, destinaron una zona para crear un mini casino donde jugaban cartas, dominó y un juego popular con dados conocido como cacho.
10)  El minero que se le descubrió tres mujeres, será la imagen de Men’s Quality. Una clínica de salud sexual masculina que quedó totalmente atraída por la historia sentimental de Yonny Barrios, por lo que esperan ver su rostro en sus carteles y comerciales de TV.



Millonarios, famosos y partícipes de una historia que circuló por todo el mundo, los mineros aún, y por mucho tiempo más, cargaran con esa cruz tan deseada pero muy peligrosa, llamada fama…


¿No será que realmente arriba de esos 700 metros encontraron la verdadera jaula?

Por N.B.S

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Analogía de la vaca: crónica de un viaje apretado y una estética obligada



En el mundo en el que vivimos siempre tratamos de explicar todo con metáforas, aforismos o analogía. Por ejemplo, para entender lo que Jesús quiso decir en el relato de la Biblia, siempre usó parábolas. Y parece que eso lo ayudaba, porque nadie puede decir que no se acuerda del pan que se hizo kilos y el agua que se transformó vino y que además alimentó a varios comensales.
Se me ocurre que las vacas también son una especie desdichada, tal como lo es el ser humano, que en varias ocasiones se transforman en un personaje de analogía no muy agraciado.


Cierto día de semana, a cierta hora pico, el subte demoró más de lo común en llegar a la estación, al escuchar la señal que afirmaba su llegada, una considerable cantidad de pasajeros comenzaron a colmarse en las inmediaciones del andén del subterráneo. Con un empujonzazo colectivo, entraron 20 personas en un solo vagón y comenzó la interminable odisea.
¡No aprieten por favor! ¡Dejen de subir! ¡No puedo respirar! ¡Me quiero bajar!, se escuchaba todo tipo de órdenes al aire, tratando de ser escuchadas y siempre ignoradas. Un fuerte aroma rancio y casi ácido inundó el vagón de los tripulantes apelmazados. Una risa capciosa que buscó sonrisas cómplices, delató la flatulencia respirada por todos los pasajeros que viajaban tan pegados como podían y fue ahí en ese justo momento donde se escuchó de una voz muy ronca: ¡Esto es una vergüenza nacional, viajamos como ganado, parecemos todos vacas a punto de llegar al matadero! Y las vacas del vagón mugieron lentamente mientras una se apegaba a la otra tratando de que más vacas entraran en cada estación. Algunas vacas protegían a sus novillos con las manos, otras vacas escuchaban música desde sus reproductores portátiles, otras vaquillonas se maquillaban el hocico dueñas de un asiento con varios pretendientes. También había toros, que mascaban pasto perfumado a menta en las orejas de las vacas, otros toros observaban sus presas montadas en otras presas. Y la chicharra del subte sonó alertando la llegada de la unidad a destino, todo el ganado descendió del subte con un feroz galope a las escalinatas.
Dos pasajeras iban charlando muy entretenidas, una de ellas lucía grandes gafas de sol y la otra iba comiendo un alfajor blanco. La mujer de gafas se percató de la cantidad de calorías que aporta un simple alfajor y no pudo evitar acotar: ¡Querida, mirá todo lo que estás consumiendo! ¡Te vas a volver una vaca, por favor, cuídate, que el verano está cerca! Y de golpe la mujer de anteojos saludo afectuosamente a la vaca que engullía con vistoso placer el pedazo de alfajor blanco.

Uno se pone a reflexionar sobre la vida de la vaca y la nefasta metáfora que se ganó:
Porque la vaca nace para vivir en un ganado que siempre termina encerrado en un corral solo para comer, y como come todo el día, luce gorda y flácida, para que después sea más deliciosa su carne para algún comensal que la pide y espera con baba en las comisuras de la boca. En conclusión, la mujer no lo sabe, pero si detenidamente se pone a pensar, una vaca no tiene mucho que envidiar….

Por Nadia Brenda Salva

jueves, 9 de septiembre de 2010

Cheque fácil con cobro difícil.


Un juego con trampa

El sentido común dictamina que si uno participa de un concurso o sorteo -y gana- le corresponde un premio. Sería la lógica a seguir cuando las expectativas al juego llegan a su punto de éxtasis final. Cuando no sucede esto, y al ganar, uno se encuentra con la frustración de que le corresponde un premio y nada ni nadie se lo otorga, el resultado puede llegar a convertirse en un momento bochornoso.

Por Jessica Bond


El famoso diario Clarín fue el encargado de lograr que la alegría de varios participantes de un juego que prometía ganadores y premios, se convirtiera en una ocasión penosa para muchos. Como bien se sabe, un ganador merece un premio y para Clarín, sus ganadores son sólo un número, igual que en todas las situaciones (el ciudadano no es tratado como tal, sino como un número entre todos) de la cotidianeidad.

El juego de azar que proponía dicho diario consistía en juntar falsos cheques con un monto determinado, y si en las siguientes ediciones del diario salía publicado el mismo monto que el impreso en el cheque, el portador del cheque ganaba ese dinero al instante. Y tenía el derecho de cobrarlo. Dependiendo la cantidad de dinero, los lugares a cobrar cambiaban. Y ésta es la pequeña historia de una participante que ganó, sufrió, se enojó, peleó, luchó, lloró, caminó y hasta gastó dinero de su bolsillo para llegar a cobrar lo que le pertenecía.

Porque no era tan sencillo como Clarín lo había publicado, y como la gran mayoría de los representantes telefónicos lo venían diciendo en repetidas comunicaciones telefónicas con quién escribe este descargo.

El cheque era de un monto de $910 que debían ser cobrados en cualquier sucursal de OCA. Y digo cualquier sucursal porque explícitamente Clarín había publicado que hasta $1000 ganados el cheque ganador se cobraba en la sucursal de correos más cercana. Y no fue así. Recorrí cuatro sucursales de OCA en el transcurso de mí largo día, en tres de ellas me decían que el cheque no tenía premio mientras tenía en línea un representante de “Cheque Fácil” que me decía que sí se podía cobrar pero que no tenían una solución para mí. Era más simple darme media vuelta en el local de correos y dirigirme cansada y fastidiada a mi casa, sin mi recompensa, a pesar de ser merecida y tener el derecho de cobrarla.

Pero no fue así, seguí insistiendo porque todavía creo que es positivo luchar por lo que a uno le corresponde. Llamé nuevamente al call center de “cheque fácil”, era la cuarta vez que me comunicaba con un representante que no sabía darme respuestas ni soluciones. Pero en esta ocasión un muchacho altanero me ordenó dejar de gastar crédito en el celular, dirigirme a otra sucursal de correos y además tomarme una queja. Le pregunté para qué la queja, si él no me estaba dando ninguna solución a mi problema. Ni siquiera pudo decirme que el trámite tenía un tiempo para que se acreditase el monto, o que debía ir a una sucursal especifica para cobrarlo (que no es lo mismo que decir que me recorra media ciudad de Buenos Aires para ver si en alguna tengo suerte), luego terminó cortándome la comunicación. Como es debido volví a marcar ese teléfono, mientras que personal de OCA me decía que estas situaciones son comunes desde los concursos o sorteos que organiza Clarín, que hasta un par de ganadores tuvieron que ir a hacer su descargo a Clarín y que algunos hasta se daban media vuelta y dejaban de insistir. Al volver a llamar, lo único que recibí fue un sonido agudo que casi me dejó sorda. Volví a discar y nadie levantó la llamada. Un cliente que iba a mandar un sobre me sugirió que llamara con el teléfono desconocido así no registraban mi llamada. Y eso fue lo que hice, pero la ira comenzó a subir como un volcán a punto de erupcionar cuando un representante contestó mi llamada. No tuve suerte. Y es paradójico, porque tuve suerte de ganarme casi $1000, pero no tuve suerte para cobrarlo fácilmente.

Había pasado cuatro horas de mi lucha para cobrar mi premio, me dirigí casi resignada a otra sucursal del correo y allí, después de tanto tormento, cobré lo que me correspondía. Y la conclusión es: ¿Por qué merecemos este trato? Sólo participamos con la esperanza de ganar algo y nos encontramos con situaciones vergonzosas, penosas, tristes. E increíbles, porque no puede ser que seamos únicamente un número y que a nadie le importe lo que reclamamos, que justamente son derechos que nos corresponden y se niegan hasta el cansancio. ¿Esto era un juego o un calvario?

lunes, 30 de agosto de 2010

La vida de un libro...

Un libro nace de un conjunto de inquietudes en búsqueda de respuestas. Nace desde lo profundo de un autor sin que este se de cuenta de que algo está por nacer. Ese es un libro, el que acumula letras y palabras en cientos de hojas y guarda leída tras leídas tantas miradas como caricias en las páginas.

El libro recién asoma al mundo cuando aparece el punto final de la obra, cuando alguien se atreve a leerlo y a citar algunas de sus frases. De repente tiene tapa, color, dureza y tamaño. La historia ya tiene una casa donde refugiar su contenido a la espera de tantas visitas como los años se lo permitan. La mano del autor posa su dermis en el trabajo hecho realidad, concreto como un sueño realizándose. Y ahí está, una obra digna de ser tocada y admirada en cada renglón. Ese olorcito a virgen que a muchos cautiva y hasta enamoran. Siempre es una delicia ser el primero en… algo. El primero en tocar ese libro nuevo es toda una responsabilidad. Se compra, se osa llevarlo en el bolso a todos lados y se responde ante su contenido. Hay que consumirlo, y pronto. Muy pronto, aguantando lo prohibido de chusmear la última hoja que determina la historia. El poder de no adelantarse es todo un reto.

Hay algunos que los prefieren viejos y rancios, pero repletos de vivencias y experiencia en cada página. Para ellos es un deleite encontrar marcas, frases, subrayados y resaltados en párrafos. Uno lee la historia del autor, y el comentario de su seguidor. Uno se transforma en parte de una ceremonia que no fue invitado y quizás sucedió años atrás, pero de todas maneras se invitó solo y el libro pasa a ser un objeto cómplice de la metida de nariz de un sexagenario lector de una obra vieja.

Trae un perfume especial un libro manoseado por extraños y un color ámbar apunto de convertirse en ocre amarronado con dolor en los pliegues y dobleza en las puntas. Surte temor mover la página 40, ese miedo que solo se desencadena cuando una hoja transmite una futura caída sin retorno. También pasamos a ser una especie de curandero fácil pero esmerado. La cinta adhesiva bien puesta le da unos añitos más al engendro de papel.

Se cuente la historia que se cuente, un libro es:

mágico, viejo, nuevo, malo, bueno, regular, pésimo, brillante, encolarizante, misterioso, oloroso, temeroso, bondadoso, sincero, humano, borroso, asqueroso, hermoso, tierno, dulce, benigno, amarillo, blanco, duro, pequeño, grande, hojudo, difícil, fácil, simple, complejo, atrayente, seductor, colérico, apestoso, tachado, dibujado, pegado, cortado, recortado, subrayado, técnico, poético, literario, disciplinario, estructurado, bien formado, ruidoso, silencioso, pesado, liviano, caro, barato, peludo, suave, filoso y generoso…

Nadia Brenda Salva

lunes, 2 de agosto de 2010

Cómo ser un Ninja con bajo presupuesto en tres pasos

¿Quién no soñó con pegar esa maravillosa patada de Jean Claude Van Dame? ¿Quién no quiso enfrentarse con su peor enemigo tal como puede hacerlo Steven Segal en sus películas? Bien, no necesariamente la industria hollywoodense es la responsable de crear un Ninja de película en pocos meses, ahora y con estos pequeños y accesibles pasos, cualquiera puede ser un gran artemarcialista.

En cualquier lugar se puede comenzar a entrenar fácilmente. Hasta viajando en autobús se puede trabajar movimientos de lucha, de fuerza, respiración y equilibrio. Antes de ir a trabajar, a la escuela, lavándose los dientes y la cara por la mañana, también se puede entrenar.

En primer lugar: el equilibrio es lo principal. Por eso una clave importante es intentar viajar en el autobús parado y sin agarrarse de ningún lado, tratar de mantener el equilibrio aún cuando se doble por la esquina. Si se logra llegar a destino sin tomarse de ningún lado y sin caerse, se habrá logrado uno de los principales requisitos del Ninja.
Este equilibrio también puede ser entrenado al colocarse los pantalones por la mañana sin apoyarse en la pared al meter las piernas. Parece sin sentido y de poca importancia, pero los pequeños detalles de la vida cotidiana ayudan al crecimiento artemarcialista.

En segundo lugar: tensión corporal y respiración. En cualquier momento, hasta sentados frente al ordenador del trabajo, se pueden trabar los muslos de las piernas y endurecer los puños con sólo apretarlos y mantener por unos segundos la respiración. Los movimientos de rotación de muñecas y tobillos son sumamente importantes, ya que los golpes del Ninja siempre son circulares al momento de impactar al adversario.


En tercer lugar: conseguir un buen video. Si la idea es convertirse rápidamente en un ninja, alquilar un buen video de peleas viene bien. Mirar los movimientos lentamente y abusar del botón de pausa constantemente para frenar las imágenes y ver las técnicas, funciona. Luego, tratar de imitar los movimientos lo más parecido posible, ayuda a completar este simple entrenamiento al camino del ninja. Uno de los videos recomendados son: Batman Inicia, Operación Dragón, The Big Boss, Karate Kid y cualquiera de Mortal Kombat.


Bruce Lee fue un gran exponente de las artes marciales y decía que un buen luchador debía conocer su cuerpo hasta el extremo de poder bajar y subir las palpitaciones y el ritmo cardíaco. Les recordaba a sus discípulos que esto podía lograrse siempre que supieran controlar su respiración y la tensión muscular de sus cuerpos.

Por Nadia Brenda Salva

jueves, 22 de julio de 2010

El juego del 2010 en vísperas del 2011

¿Cuantos te comés en lo que dura uno de los juegos más viejos del mercado?

http://94.75.243.167/

martes, 13 de julio de 2010

THE BIZARREN TEST! Enterate, ¿sos frígida o ninfómana?

Te presento el siguiente test en el que te encontrarás a vos misma. Hacelo, no tengas miedo, que seguramente te reconocerás en varias de las alternativas descriptas más abajo. Y no le temas a tu sexualidad, naciste de ella y morirás para ella. ¡A disfrutar!

Esto es así, vas a tener que elegir una de las opciones con las que te identifiques mejor de las tres que se te presentan. Si sumás la mayor cantidad de opciones “a”, tu resultado debajo del test se ajusta más a tu personalidad, así como la mayor cantidad de opciones b y c.

1) Cuando querés tener un momento placentero, pensas en:

a)Masajearte los juanetes de los pies
b)Fantasear con una noche de lujuria con los hombres de tus sueños
c)Pasarle aceite en el cuerpo a las bailarinas de Tinelli

2) Cuando elegís una cena distinta, preparas:

a)El baño maría para la comida congelada que sobró en año nuevo
b)Una salchicha o zanahoria, dos huevos duros, pepino y mucha crema batida
c)El teléfono de la pizzería

3) Cuando te acostás y te toca elegir la programación en la tele, ponés:

a)Los misterios de la biblia en Discovery
b)The Film Zone después de las 12 AM
c)El Garage, con Dolores Barreiro conduciendo encima de un Rolls Roys

4) Si tenés que vestirte diferente esta noche, elegís:

a)El batón de la tía Maite, el de las flores naranjas
b)El vestidito que muestra toda la espalda por arriba de las rodillas. Ese negro brilloso
c)La misma ropa que usé en todo el día, pero me peino

5) Si tenés que elegir un regalo soñado, pedís:

a)La colección completa de Pimpinela
b)El trajecito de colegiala con cola less
c)Un disco externo para la compu porque se está quedando sin memoria

6) Un fin de semana de película es aquel en el que:

a)Tengo tiempo para limpiar todo y acomodar las fotos de hace una década
b)Me tomo todo el alcohol del mundo en medio del plantel del Liverpool
c)Me quedo en una habitación todo el día con Mónica Ayos y Nicole Neumann

Si la mayoría de las respuestas son A, sos Frígida
No te gusta ni siquiera pronunciar la palabra sexo, mejor decís “relaciones, coito, cópula o unión de cuerpos”. Crees que el sexo es sinónimo de suciedad y si te toca un hombre te lavas con agua y jabón. Preferís una tarde de tortas fritas y televisión por cable a una salida. Si te dan a elegir entre una noche de descontrol y locura y una noche romántica, elegís el teléfono de protección a la mujer y una aspirina. Cuando vas a comprar a los chinos te poner roja con solo ver la caja de condones. En una palabra: sos una estúpida miedosa que se va a morir virgen creyendo que el himen te hace mujer.

Sí la mayoría de las respuestas son B, sos ninfómana.

Seguro que ya te metieron en cana tres veces por fornicar en la vía pública y seguro que te volteaste a todos los de la comisaría para quedar en libertad. Sos de las que no le importa el que dirán y te acostás con tu jefe para ascender y con tus compañeros de laburo para no discriminar. Y te dicen gauchita no por haber nacido en La Pampa. Sos de esas intrépidas que lo probó todo: dos, tres, cuatro, al derecho y al revés y hasta en el subte. Decís dos palabras y tres son sobre sexo. No podés comerte una banana sin aguantar la risa, y sos la primera en ofrecerse para ir a comprar a la panadería lo de siempre: flautitas, vigilantes y churros. En la escuela tocabas la flauta y en la facu llevabas el micrófono. En una palabra: afloja un poco o a tus treinta vas a tener que someterte a una operación de reconstrucción vaginal para reconocértela.

Sí la mayoría de las respuestas son C, sos hombre y no deberías estar haciendo este Test. Pasá a la siguiente página que la nota que viene seguro es para vos: “Por atrás es mejor”…

domingo, 11 de abril de 2010

Los juguetes más inútiles del mercado


¿Quién no fue un inocente niño que cada vez que pasaba por la vidriera de una juguetería rompía en llanto cuando papá no atinaba siquiera a entrar? ¿Quién no ha hecho un berrinche por el juguete deseado en navidad mientras recibía cualquier otro chiche? Todos fuimos niños pedigüeños, inquietos y creativos, que nos creíamos cualquier cosa que dijera la tele y además siempre, pero siempre anhelábamos lo que tenía nuestro vecinito compañero de escuela. Suerte, que además siempre existió el mercado del juguete y a veces nos sorprendían de tal forma con el nuevo juguete que salía en la televisión y por desgracia, perseverábamos en la lucha para lograr que papá y mamá vayan a la búsqueda de nuestro deseado juguete. Aquí daremos un paseo por esos “juguetes” inútiles que todos teníamos que tener.
Por Nadia Brenda Salva

Corrían los noventa y la onda de los años ochenta y toda su idiosincrasia iba quedando atrás y cada vez se acercaba el nuevo milenio. Todo estaba en vísperas de actualizarse para un mundo preparado para el futuro. Pero he aquí un detalle: muchas veces el futuro no quiere decir evolución o progreso. En ocasiones es sinónimo de la venida de un mañana sin sentido o escaso. Para dar un claro ejemplo de que la mediocridad existía hasta en los más vulnerables seres –los niños- a continuación se nombran ciertos juguetes que estuvieron de moda y nunca, pero nunca resultaron un estimulante para los infantes, y además se volvieron sumamente masivos.

1) El Tamagotchi: es una mascota virtual creada en 1996 por Aki Maita y comercializada por Bandai. El Tamagotchi es un aparato con forma de huevo del tamaño de la palma de la mano que tiene una pantalla en blanco y negro pixelada, donde se puede ver a la mascota virtual. Debajo de la pantalla hay 3 botones que permiten moverse por el menú para:
Darle de Comer.
Llevarlo al baño.
Actividades.
Regañarle o felicitar.
Curarlo de alguna enfermedad.
Mensajes.
Libreta.
Televisión.
Música.
Llegó a su apogeo en 1999, cuando llega a América de contrabando (ya que no estaba permitido su exportación), en 2001 su popularidad bajó pero recientemente ha habido un nuevo interés en el.

2) El Tiki Taka: se trata de un juguete de malabares que consiste en dos esferas de plástico sostenidas por un mismo cordel entrelazado especialmente con un aro, considerado como eje, que proporciona simetría entre las esferas y el cordel.

El objetivo del juego consiste en sostener el mayor tiempo posible el golpeo en equilibrio rotacional del par de esferas.

3) El cubo de Rubik: se trata de un conocido rompecabezas cuyas caras están divididas en cuadrados de un mismo color que se pueden cambiar de posición. El objetivo de resolver el rompecabezas se consigue al colocar todos los cuadrados de cada cara del cubo con el mismo color. Se ha estimado que se han vendido más de 350 millones de cubos de Rubik o imitaciones en todo el mundo. Su sencillo mecanismo sorprende tanto desde el punto de vista mecánico, al estudiar su interior, como por la complejidad de las combinaciones que se consiguen al girar sus caras.
En el cubo típico, cada cara está cubierta por nueve cuadrados de un color sólido. Cuando está resuelto, cada cara es de un mismo color.

4) La payana: es un juego que se practica con cinco piedras pequeñas u objetos similares, que consiste en ir tomándolas del suelo al tiempo que se arroja una de ellas al aire y se vuelve a tomar sin que caiga al piso. En este juego se debe equilibrar cierta cantidad de piedras en la palma extendida de la mano. La idea es lanzar las piedrecillas verticalmente con la palma al cielo extendida en posición horizontal y, mientras dura su trayectoria, invertir la orientación de la palma para recibirlas. El juego va aumentando su dificultad como lo es desde tirar las 5 piedras al suelo, seleccionar una, tirarla hacia arriba y cuando va en el aire tomar una piedra del suelo y recibir la que viene cayendo del aire, para luego en otra etapa tirar una piedra al aire y recoger dos o tres del suelo. En nuestro país fue un juego muy popular entre los niños de edad escolar hasta finales de la década de 1990. Posteriormente su práctica pasó a constituir una rareza.

5) Asqui-moco: a comienzos de la década de los 40, el científico de General Electric James Wright trabajaba en una goma artificial que pudiese ayudar en la guerra cuando mezcló ácido bórico y aceite de silicio. En vez de eso creó accidentalmente el asqui-moco, una maza gelatinosa que incansablemente se lanzaba contra la pared, manchando todo.

6) El Flota flota: es una especie de flotador para la pileta, muy demandado en los 90, se vendían de varios colores y su característica principal era que sólo se conseguían con forma de vara. Curiosamente son muy incómodos para su uso.

Pasaron los 90 y efectivamente a 20 años del auge del juguete inútil, se han inventado gran cantidad de artefactos para el entretenimiento que distan mucho de lo que antes existía. La Playstation, la Wii y los juegos de pc han arrasado con todo y misteriosamente, a pesar de la gran tecnología que los caracteriza, son mucho más alienantes e inútiles que los juegos que años atrás estaban de moda y salían poco menos de $20.

jueves, 1 de abril de 2010

Otro descubrimiento de Marcelo Danilo

ESCÚCHENLO, VALE LA PENA.

martes, 30 de marzo de 2010

Lección del martes 30 de marzo de 2010

Leyendo un pequeño cuento, hoy llegué a la conclusión de que la igualdad es sólo una ilusión.

martes, 16 de marzo de 2010

La verdad sobre los hombres, por una mujer despechada

Los datos que voy a contar en el siguiente relato son resultado de una tarde pensativa en la que me transformé una feminista asquerosa ¿Por qué? Simplemente porque soy mujer. Rencorosa y carente de puntería para el hombre perfecto. O casi perfecto. A veces me pregunto, ¿un hombre perfecto es una mujer disfrazada? No lo sé. Nunca pude comprobarlo, pero aquí van mis conclusiones sobre experiencias pasadas al lado de un manojo de testosterona.

1.El 90% de los hombres cree que la mujer es lo que rodea a la vagina. El otro 10% es virgen. O ciego.
2.El 50% de los hombres pueden llegar a gastar grandes cantidades de dinero para lograr llevar a la cama a una mujer.
3.El 70% de los hombres buscan a una mujer que se parezca a su madre. O sea, que cocinen, laven y planchen igual que ella.
4.El 80% de los hombres creen que una mujer atractiva es tonta y una mujer fea es inteligente.
5.El 65% de los hombres creen que los accidentes automovilísticos son producto de una mujer al volante.
6.El 75% de los hombres creen que una mujer jefa es lesbiana y forma parte de la barra brava de Nueva Chicago.
7.El 95% de los hombres se fijan en una mujer primero en las glándulas mamarias, si son más grandes que su puño es aceptable. Si son igual a dos huevos de gallina dirigen la mirada a la parte trasera de la mujer. Y si esto es igual a una tabla de planchar pasan a mirar a la mujer de al lado.
8.El 85% de los hombres creen que una mujer que tiene mal humor, tiene pésimas relaciones sexuales. Y el otro 15% creen que le vino.
9.El 99% de los hombres cuando se deprimen cambian de mujer sin dejar a la anterior. Y cuando cumplen los 40 esto se convierte en ley fija.
10.El 100% de los hombres afirman que el deseo constante de tener sexo es meramente una necesidad biológica que debe ser saciada.

Bueno, no queda mucho margen de discusión, a menos que encuentre a mi príncipe azul que me quiera tal cual soy y deje de decirme: “Yo a vos te veo con bigote, sos mi mejor amiga”.
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